A los pueblos de México y del mundo,
Compañeras, compañeros:
En estos días el Congreso Nacional Indígena (CNI) está cumpliendo 30 años de haberse fundado como la casa de los pueblos originarios de México; los cumple en medio de una guerra que sacude al mundo entero: la guerra del capitalismo contra la vida y contra la humanidad. Los cumple en medio de una acelerada destrucción de nuestra Madre Tierra que día con día nos acerca a una catástrofe planetaria. Los cumple en un país atravesado por la violencia, con arriba de 40 homicidios dolosos a diario, más de 135 mil personas desaparecidas y miles de feminicidios; en un país profundamente militarizado y, a la vez, secuestrado por una multitud de cárteles y células criminales; en uno de los paises más desiguales del mundo, cuyos gobernantes proclaman la defensa de la soberanía nacional, pero no dejan de subordinarnos a los intereses imperiales del vecino país del norte y de un puñado de multimillonarios; en un país racista y excluyente cuyo estado y cuya clase política se han negado a reconocer cabalmente los derechos más elementales de nuestros pueblos, los pueblos primeros.
El capitalismo es el sistema económico dominante en este mundo. Creció y se extendió por todas partes a partir de que los europeos, hace más de 500 años, iniciaron la invasión de nuestros territorios, provocando la muerte de casi 100 millones de hombres y mujeres de los pueblos nuestros, más la muerte de casi 40 millones de seres humanos robados de Africa para ser esclavizados. No existe mayor genocidio en la historia de la humanidad que el provocado por el nacimiento del capitalismo hace 5 siglos.
Luego entonces, la vida de los pueblos originarios y afromexicanos que habitamos México, se nombra con una palabra: resistencia.
El capitalismo, como lo han explicado nuestros hermanos zapatistas, camina sobre cuatro ruedas: una, la explotación de la Madre Tierra y de la mayor parte de la humanidad para enriquecer a unos cuantos. La segunda, el despojo de nuestras tierras, nuestros territorios y nuestra cultura para seguir enriqueciendo a esos poquitos. La tercera, el desprecio hacia quienes somos el color de la Tierra, hacia quienes trabajamos y producimos la riqueza que unos cuantos se apropian. La cuarta, la represión para impedir que los que somos explotados, despojados y despreciados nos organicemos contra este sistema injusto. Adicionalmente, el capitalismo es profundamente patriarcal, es decir, se sostiene mediante la dominación, la explotación y la violencia sobre las mujeres.
Desde hace muchos años el sistema capitalista mundial vive una gran crisis económica, ambiental y civilizatoria que lo lleva a seguir reproduciendo las ganacias de ese puñadito de multimillonarios de un modo brutal: mediante la generación de guerras en todos los rincones del planeta, la destrucción cada vez más brutal de la naturaleza, la expansión del crimen organizado en las sociedades, la utilización de pandemias y catástrofes y la desaparición y esclavitud forzada de miles y miles de seres humanos. La Inteligencia Artificial y las nuevas tecnologías, el uso industrial cada vez más extendido de los llamados minerales críticos, así como el salto a la utilización de energías supuestamente limpias y renovables no hacen otra cosa que acelerar la destrucción de la naturaleza y la concentración de la riqueza mundial en unas pocas familias.
Se trata de una crisis global y civilizatoria nunca antes vista que obliga a la humanidad entera a destruir este actual sistema capitalista y patriarcal.
Para México y para nuestros pueblos esta guerra ha resultado muy dolorosa: hasta la primera mitad de este 2026 teníamos 135, 048 desaparecidos, habiéndose duplicado la tasa de aumento de desapariciones entre 2024 y 2026. Y con todo que este año han disminuido los homicidios dolosos, el promedio sigue siendo escandalosamente alto: de 40.8 víctimas diarias. Nuestro país vive una inocultable tragedia humana y los datos anteriores son explicados en gran medida por el masivo tráfico de seres humanos para múltiples propósitos o por los cientos de jóvenes que, forzada o voluntariamente, son reclutados por los cárteles del crimen organizado para formar ejércitos irregulares que disputan territorios, poblaciones y rutas entre sí. El desplazamiento masivo de poblaciones en Chihuahua, Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Michoacán, Guerrero y Chiapas, la imparable militarización del territorio nacional, la entrega de sectores claves de nuestra economía a la SEDENA y a la SEMAR, la impunidad que se ha otorgado a los militares ante su probada intervención en crímenes tan brutales como la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, o el predominio cada vez mayor del crimen organizado en las actividades económicas del país y en sus estructuras de gobierno y procesos electorales a todos los niveles, así como la masiva circulación de drogas en las comunidades y ciudades, ilustran contundentemente que México es un país convulsionado por la guerra.
A pesar del repetido anuncio hecho por los gobiernos de la 4T, decretando la muerte del ciclo neoliberal, resultan inocultables el desastre en el campo mexicano y la completa pulverización de nuestra soberanía alimentaria debido a las políticas de libre comercio impulsadas por el actual y los anteriores gobiernos; resultan inocultables la pobreza estructural, junto con la pérdida de derechos sustantivos, en los pueblos originarios de México, o la cada vez mayor precarización de derechos tan centrales como la educación y la salud, mientras tanto, los banqueros tienen ganancias históricas en los últimos años (como la de 304 mil millones de pesos en 2025 que impuso un récord nunca antes visto) debido a la continuidad de las injustas políticas macroeconómicas neoliberales.
El maíz está en el corazón de nuestros pueblos. Sin maíz no hay país, dice el eslogan de un gobierno que presume una soberanía alimentaria inexistente: la producción nacional de alimentos está en picada desde 2022; la producción de maíz en 2025 fue la menor en los últimos 10 años con 20.4 millones de toneladas; en contraste, la importación de maíz alcanzará este año una cifra record de 25.1 millones de toneladas.
La continuidad neoliberal en el caso de los pueblos originarios y campesinos también se expresa en: 1) la permanencia del marco jurídico en materia agraria y de aguas surgido de la contrarreforma al artículo 27 constitucional en 1992, mismo que sigue inalterado; 2) la aprobación, en 2024, de la reforma constitucional en materia indígena omitiendo por completo el reconocimiento del territorio y de los derechos territoriales de nuestros pueblos; 3) el reordenamiento radical del territorio nacional, de sus poblaciones, flujos migratorios, fronteras y regiones, a partir de determinados megaproyectos que obedecen a los intereses de los Estados Unidos de América y de las grandes corporaciones multinacionales, como son el Tren Maya, el Corredor Interoceánico Istmo de Tehuantepec y el Proyecto Integral Morelos; o por medio de múltiples programas regionales de ordenamiento territorial y proyectos extractivistas o de producción y conducción de hidrocarburos que contemplan, incluso, la posibilidad de usar el fraking en distintas regiones del país; 4) el T-MEC que entró en vigor el primero de julio de 2020 y que representa uno de los cimientos más sólidos del neoliberalismo en nuestro país, profundizando la importación de transgénicos y el control externo de la producción agropecuaria nacional, principalmente campesina.
Mención aparte merece la regresiva propuesta de iniciativa de Ley de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos que actualmente promueven el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), la Secretaría de Gobernación y la Consejería Jurídica de la Presidencia de la República a través de una cuestionada y amañada consulta que se realiza en medio del hostigamiento, los asesinatos, las desapariciones y los desplazamientos forzados de poblaciones por parte del crimen organizado en la gran mayoría de nuestras regiones; consulta que se realiza mientras las comunidades que integran el Consejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata (CIPOG-EZ) son acosadas por cárteles criminales con la complacencia del narcogobierno de Guerrero; mientras la comunidad wixárika de San Andrés Cohamiata se moviliza para exigir seguridad; mientras las comunidades y las guardias comunitarias en la Meseta Purépecha y Santa María Ostula son brutalmente agredidas.
Una simulada consulta que ha sido repudiada e impuganada por toda la geografía de este país y que camina tambaleante mientras nuestros compañeros Jesús Plácido Galindo y Sixto Mendoza Limpia, del CIPOG-EZ, así como Francisco Moreno Hernández, de Jotolá, Chiapas, están presos en las cárceles del mal gobierno por el délito de defender a sus pueblos. Mientras nuestras hermanas y hermanos de Eloxochitlán de Flores Magón no dejan de ser perseguidos y criminalizados por el delito de defender su río y la vida. Una mentirosa consulta con tantos y tantos desaparecidos en nuestros pueblos, como el compañero Sergio Rivera Hernández del Movimiento Agrario Indígena Zapatista.
En medio de esta imparable guerra de conquista capitalista, en medio de la mayor devastación planetaria nunca antes vista, es que el CNI cumplirá próximamente 30 años de existir y resistir.
Consideramos que ante la brutal guerra de conquista capitalista que despoja y destruye a nuestros pueblos cada vez con más violencia, el CNI debe fortalecerse y renovarse en su asamblea y en sus instancias de coordinación y trabajo. Debe crecer como una gran red que permita a los originarios resistir al despojo y defender lo que nos es sagrado y todo lo que nos da sentido como pueblos y como humanidad: la vida, la madre tierra, nuestros territorios, nuestras culturas y nuestra autonomía.
Nuestras demandas son las mismas que hace 30 años: respeto a la madre tierra y a la vida, respeto a nuestros territorios, respeto a nuestra cultura y organización social, respeto a nuestra lengua originaria, respeto a nuestra identidad y a nuestros autogobiernos. A pesar de que somos el basamento fundacional de lo que llaman “Nación Mexicana”, los distintos gobiernos han reiterado su política de suplantación, despojo, robo, represión, explotación, desprecio y racismo a través de todas las formas legales e ilegales que el sistema ha implementado e implementará hasta cumplir su objetivo de desaparecernos.
Por eso nos mantenemos en resistencia y rebeldía. Resistimos los intentos de aniquilamiento o “civilización” de los grandes capitales y sus gobiernos. Con la rebeldía creamos nuestras propias formas de vida y organización social, alimentadas en nuestra historia propia y de acuerdo a nuestros territorios y expresiones culturales. La historia de lucha pasada y presente es nuestro alimento y como CNI, como el todo y las partes que nos forman, no nos rendiremos, no estamos en venta y no claudicaremos en el cumplimiento de nuestro deber como guardianes de la madre tierra.
El mundo que queremos es para todos, no para unos cuantos. Uno donde la riqueza se mida por la diversidad conviviendo en el respeto, el apoyo y la solidaridad mutua. Uno con todos los colores, razas, géneros, modos y calendarios. En dicho sentido, acompañaremos y cobijaremos la Gira Por la Vida-Capítulo México del EZLN, organización fundadora del cni, y el VIAJE ABRAZO a las familias buscadoras que está organzando para diciembre de este año.
Quienes hoy formamos parte de las filas del CNI podremos caer por enfermedad, represión, cárcel o muerte, pero siempre habrá originarios dispuestos a seguir la lucha por la construcción de una mundo mejor, más justo y humano, de la única forma en que será posible, es decir, con todo el abajo que hoy resiste y se rebela.
ATENTAMENTE
10 DE OCTUBRE DE 2026
¡ALTO A LA GUERRA SIONISTA CONTRA EL PUEBLO PALESTINO, ALTO A LA GUERRA CONTRA LOS PUEBLOS DEL MUNDO!
¡JUSTICIA PARA SAMIR FLORES SOBERANES Y TODOS NUESTROS COMPAÑEROS CAÍDOS EN LA LUCHA POR LA LIBERACIÓN DE NUESTROS PUEBLOS!
¡LIBERTAD PARA JESÚS PLÁCIDO GALINDO, LIBERTAD PARA SIXTO MENDOZA LIMPIA, LIBERTAD PARA FRANCISCO MORENO HERNÁNDEZ, LIBERTAD PARA LA COMUNIDAD MAZATECA DE ELOXOCHITLÁN DE FLORES MAGÓN!
¡PRESENTACIÓN CON VIDA DE TODOS NUESTROS DESAPARECIDOS Y DESAPARECIDAS!
¡VIVA EL CONGRESO NACIONAL INDÍGENA!
¡VIVA EL EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL!
POR LA RECONSTITUCIÓN INTEGRAL DE NUESTROS PUEBLOS
NUNCA MÁS UN MÉXICO SIN NOSOTROS
COMISIÓN DE COORDINACION Y SEGUIMIENTO DEL CONGRESO NACIONAL INDÍGENA