Pronunciamiento 9 Asamblea del Movimiento de Mujeres en Defensa de la Madre Tierra y Nuestros Territorios

Cideci, Chiapas,México

21,22,23 de mayo

Como mujeres de diferentes pueblos y regiones de Chiapas, honramos y agradecemos con respeto, fuerza y alegría nuestra novena asamblea. Esta vez nos han recibido las compañeras de los colectivos de la zona Altos tseltal, tzotsil y valle de Jobel, y nos han acompañado hermanas y compañeras de Campeche. Agradecemos a la vida y a la comunidad CIDECI – Unitierra por recibirnos, por brindarnos el espacio además de ser cobijo para reflexionar, compartir y acordar cómo estamos y qué sigue en la lucha por la vida y la dignidad común. 

La realidad que se vive hoy en las diferentes regiones no ha cambiado mucho desde la última vez que nos reunimos hace seis meses; los problemas que hemos identificado han aumentado: el colapso de la Madre Tierra y el tejido social cada vez más roto por las violencias que generan los enfrentamientos por control territorial del crimen organizado junto con los malos gobiernos; en las comunidades así como en las ciudades, se ha incremento el consumo de drogas y alcohol en jóvenes y jóvenas. Todo esto ha provocado una creciente desorganización social, alimentada por el individualismo que impulsan los proyectos y programas del mal gobierno, así como  enfermedades derivadas del descontrol emocional y cada vez menor participación comunitaria. 

En la Costa, el calor es devastador y no hay lluvias como antes; siguen los apagones de luz. Sigue el abuso del poder, el engaño y la corrupción de funcionarios y autoridades.

Socialmente el alcoholismo y drogadicción no para y hay mucha violencia en las casas. En los últimos años no se deja de hablar en el cotidiano de feminicidios y secuestros de niñas y niños. Sentimos y vemos que los Jóvenes están arruinando su vida en el alcohol y las drogas,  las jóvenes mujeres en prostitución y embarazos a muy temprana edad; vemos que los programas como “Jóvenes Sembrando Futuro” no ayudan sino perjudican más. Los desafíos cada vez son más complicados por la falta de trabajo e ingresos para tener lo básico, que es el alimento y la salud. Los altos costos de la canasta básica y las enfermedades van en aumento. La comunicación entre hijas e hijos, y con los maridos, es cada vez más difícil por el alcoholismo y los celulares; todo ello ocasiona peleas, divorcios, individualismo y tejido social destruido. 

En la Zona Altos tsotsil, tseltal y valle de Jobel, vemos el incremento del uso de agroquímicos en las comunidades; sin embrago, las mujeres organizadas no los utilizan, pero cuando compartimos el daño que hacen a la tierra, la palabra no es escuchada ni valorada.

El consumo de drogas y alcohol entre las y los jóvenes va en aumento al igual que los suicidios y la migración hacia el norte del país, eso afecta cada vez más a nuestras juventudes.

El uso de redes sociales ha causado cambio de actitudes y comportamientos en los jóvenes, y  ha aumentado el acoso sexual y la falta de respeto entre mujeres y hombres.

Hay comunidades y regiones donde ya se prohibió consumir alcohol; hay multas establecidas y sólo dos veces a la semana se permite consumo en fiestas.

Se han notado enfrentamientos entre grupos del crimen organizado y personas torturadas.

Los desafíos: vemos poco interés en la participación de las juventudes. Se necesitan talleres para impulsar trabajar la tierra sin  agroquímicos así como para atender el alcoholismo y la violencia sexual y de maltrato que generan.  

En la Zona Norte, región cho’ol y tzeltal. Se viven las consecuencias de la destrucción de la Madre Tierra por la supercarretera y el mal llamado Tren Maya: en los pequeños y medianos centros urbanos hay inestabilidad del suelo y vulnerabilidad en las construcciones de las casas, que presentan grietas en viviendas y banquetas. Hay inundaciones cuando llueve porque no hay selva ni árboles para contener y drenar el agua de manera natural. El desequilibrio se vive también en  grandes periodos de sequías; los ríos y fuentes de agua que abastecen a Palenque se están secando. Muchas comunidades comienzan a estar afectadas por la falta de agua y empiezan a dudar de los beneficios del Tren y la supercarretera; algunas han sacaron un comunicado, pero aún hay incertidumbre y poca organización. Los animales también lo sufren: han aparecido cocodrilos en comunidades donde no los había. 

La incertidumbre sigue ante la falta de información, porque no sabemos exactamente dónde va a pasar la autopista; están destruyendo la selva, los cerros y los árboles tanto del lado derecho e izquierdo de nuestras comunidades. Mientras tanto, siguen las divisiones en las comunidades a causa de quienes creen y reciben dinero de los programas del mal gobierno, que compra conciencias a través de regalías. Por ejemplo, el 10 de mayo hubo regalos muy caros de parte del ayuntamiento para tapar la boca a las familias. Están dando 40 mil pesos para “mejoramiento” de tierra y piden copias de las escrituras de las casas. Están entregando “Tarjetas Bienestar” a estudiantes universitarios, la mayoría sólo las utilizan para ir a los bares.

La modernización de la ciudad de Palenque ha sido muy rápida; ya hay centros comerciales con tiendas de corporaciones internacionales y muchas universidades privadas, mientras vemos que muchos profesionales están trabajando de taxistas, vendiendo empanadas, o trabajando en tiendas y haciendo labores que no son de su profesión, muchos terminan también migrando en busca de trabajo. Vemos un aumento de tiendas de ropa de marca que venden a crédito, donde se endeudan familias enteras para vestirse como el capitalismo ordena; todo en Palenque es consumo de la moda que ven en la televisión y los celulares. Siguen los apagones de energía eléctrica en la ciudad así como en los ejidos, generando descomposición de los equipos electrodomésticos. Hay más consumo de drogas; alcohol y pornografía que desequilibra la vida en las comunidades: a las personas, los matrimonios, las familias, los papás y sus hijos, entre hermanas y hermanos. Mientras tanto, aumenta una infraestructura para la turistificación que encarece todos los espacios públicos para las personas locales. Vemos un aumento de personas migrantes haitianas que trabajan en los centros comerciales o en las cocinas de restoranes, pero están siendo explotadas porque no se les paga lo mismo que a una persona de la región; hay desprecio, discriminación y abuso hacia ellas. Las hijas e hijos de las personas haitianas están en las escuelas públicas, y vemos como entre niñas y niños y jovenes y jovenas hay más conciencia porque los integran y no discriminan como lo hacen las personas adultas. 

Siguen los cárteles de la droga vendiendo en la ciudad mientras los funcionarios facilitan todo. Las escuelas públicas se organizan para reflexionar y trabajar con las hijas e hijos y las familias sobre los daños de las drogas. También están apareciendo testimonios sobre vuelos de drones, helicópteros y aviones por nuestros territorios. 

Amenazas y despojos de territorio hacia los pueblos organizados que resisten y se organizan para la defensa de la Madre Tierra. Las familias producen milpa y no reciben proyectos de gobierno y viven mucho mejor de los qué sí reciben. Hemos analizado la situación y la valoración es que esta tierra está cerca del proyecto de la Supercaretera, lo que se explica por su ubicación cerca del río de Agua Clara y el Río Tulijá. Vimos al presidente municipal promoviendo el sembrar plantas “para que se vea bonito para el turismo”. Nuestros desafíos están en los rumores que generan conflictos internos y divisiones mientras el mal gobierno aprovecha para meter sus proyectos. Estamos alertas y resistiendo con iniciativas autogestivas en la salud, por ejemplo, una clínica comunitaria.

En la Zona Norte Zoque. Desde marzo del 2025 nos percatamos de cambios preocupantes en nuestros territorios: se restringió el acceso al volcán por varios meses, y recientemente se reaperturó, pero promoviendo iniciativas vinculadas al ecoturismo y a las propuestas de geoparques, sin que exista información clara ni procesos amplios de consulta y participación comunitaria. De manera simultánea, persiste el interés por reactivar la minería mediante la empresa Fortune Bay Corp; así como el avance para decretar Áreas Naturales Protegidas (ANP), lo que genera incertidumbre y preocupación en nuestras comunidades ante posibles afectaciones a nuestras formas de vida, al uso del territorio y a nuestra autonomía. 

En Chapultenango, desde el periodo de la pandemia hemos sido testigos del avance de dinámicas vinculadas al crimen organizado y de intentos de control territorial que ha afectado profundamente la vida comunitaria. En agosto del 2025 ocurrieron asesinatos de personas de nuestra comunidad, entre ella de una persona mayor y de un menor de edad. Estos hechos permanecieron en silencio debido al miedo instalado en el territorio. Poco a poco nos percatamos del aumento de la violencia hacia las mujeres, la desaparición de jóvenes y asesinatos. Recientemente fue localizado en el río el cuerpo sin vida de un joven de telesecundaria; estaba amordazado y se dice que vinculado al crimen organizado. También nos preocupa profundamente el incremento en el consumo de estupefacientes entre la juventud, situación que afecta la convivencia comunitaria y vulnera el presente y el futuro de nuestras nuevas generaciones.

Como mujeres y defensoras del territorio los desafíos persisten en formas de intimidación y amenazas, además de estratégias que buscan sembrar desconfianza, romper la organización comunitaria y fomentar división entre mujeres. 

Desde Campeche. Somos un colectivo de base al sur de Campeche, nuestra lucha inicio en la búsqueda de justicia respecto al megaproyecto mal llamado Tren Maya, donde algunos y algunas de nuestras integrantes siguen siendo señaladas y criminalizadas, tanto por el Estado como por otros actores.

Nosotras como mujeres nos hacemos defensoras en el camino, luchamos por nuestra dignidad, palabra y nuestra vida. Como mujeres ya traemos cargas emocionales, responsabilidades dentro de nuestras familias y comunidades, vivimos por todas partes la estructura patriarcal y capitalista; utilitaria y de desprecio, que continúa lastimando a las mujeres, a los jóvenes y a las niñeces de comunidades indígenas y campesinas. No en casualidad el aumento de la violencia en las comunidades, no es casualidad el desplazamiento forzado de las comunidades. No es casualidad la desaparición y asesinatos de defensores y defensoras de los pueblos indígenas del territorio. El colapso de la Madre tierra es resultado de un sistema capitalista.

Somos productoras, sembramos, cultivamos y cuidamos nuestras semillas nativas, árboles, plantas medicinales, cultivo de hortalizas y manejo de animales de traspatio en nuestros solares y parcelas para tener y comer alimentos más sanos y menos contaminados, para tener nuestra propia medicina. Nos apoyamos fortaleciendo nuestras autonomías económicas a través de la venta de excedentes y elaboración de productos artesanales y naturales.  

Como organización contribuimos, impulsamos y ofrecemos talleres para juventudes  e infancias, en temas de semillas nativas de granos, y distintas especies endémicas como arboles nativos, polinizadores importantes para el equilibrio ecológico y alimentario, hemos organizado y asistido a encuentros donde compartimos distintas experiencias, recibimos estudiantes, colectivas, y organizaciones.

En suma: En esta asamblea compartimos nuestras esperanzas de a pie y con corazón, construidas desde la colectividad. En las regiones Altos, Costa, Selva y Zoque, así como con las compañeras de Campeche, estamos trabajando la defensa de la Madre tierra y de nuestros cuerpos-territorios con medicina natural para el cuidado y sanación integral. También nos estamos fortaleciendo en la recuperación y siembra de nuestros alimentos locales. Compartimos nuestras semillas de esperanza a las niñeces y juventudes, motivándolas en el cuidado y defensa del territorio; reconociendo que es nuestra Casa Común, con el compromiso y responsabilidad para defenderla. Impulsamos nuestro trabajo para construir un mundo en donde haya más humanidad, respeto y apoyo entre mujeres y hombres, y donde  las mujeres puedan tener más participación.  

Cerramos la 09 Asamblea con un momento de sanación colectiva en Temazcalli, con un parto colectivo que honra la fuerza vital del útero común, donde nos curamos el cuerpo, el corazón, las emociones y el espíritu, soltando todos los dolores y recibiendo el poder de nuestras ancestras y ancestros, así como el amor de nuestra gran Madre Tierra, para seguir nuestro camino, nuestro rumbo, como defensoras de la Vida, con fuerza – sonriente y cómplice -, y por supuesto con dignidad. 

Nos solidarizamos con las familias del CNI de Jotolá, quienes están siendo despojadas de sus tierras,amenazadas y criminalizadas.

Tierra Madre y territorios somos una. Juntas y organizadas venceremos. 

 

Atentamente:

Colectivo Defensoras de Nasakobajk (Defensoras de la Madre Tierra), Zona Zoque 

Red de Mujeres de la Costa en Rebeldía, Zona Costa 

Colectivo Tsijilba Bij (Nuevo Camino), Zona Selva Ch’ol y Tseltal 

Colectivo Nichim Antsetik (Flor de Mujeres), Zona Altos Tseltal 

Colectivo familiar, Zona Altos Tseltal

Colectvo Antsetk Ts’unun (Mujeres Colibrí), Zona Altos 

Colectivo ViDas, Campeche (Invitadas)